lunes, 24 de marzo de 2008

Impresionismo pictórico para piano y literatura francesa.





Marlon Meza Teni

Hace ya varios años, después de un fallido curso de interpretación de la música impresionista de Debussy, mi maestro me acompañó hasta la puerta de su departamento y enseguida me recomendó dar una vuelta por el museo de Orsay, y empezar así lo que sería hasta hoy, un largo e inagotable trabajo de incorporación de imágenes y sensaciones a través del movimiento de las artes visuales.
A medida que se deja el terreno de las artes del espacio para entrar en el de las artes del tiempo, la noción de Impresionismo se vuelve más dificil de delimitar. En música, ya no se puede definir en términos visuales la pasión por la luz y las tendencias a la movilidad, pero se les puede buscar equivalentes y de una manera más general tratar de encontrar ya sea en ciertos aspectos precisos del lenguaje o en ciertas orientaciones del sentimiento, algo que haga pensar en el Impresionismo Pictórico.
El Impresionismo musical caracterizado aparece a finales del siglo XIX, y es a Claude Debussy sin lugar a dudas, a quien se reivindica el gusto naciente por un nuevo estilo. Este sin embargo rechazaba el calificativo de Impresionista. A mi parecer, cuando se habla del impresionismo de Debussy, el término resume más bien un ensamble global de la obra de Debussy.
¿ Qué se le puede otorgar al Impresionismo en la obra y en el arte de Debussy ? Una fuente importante de su inspiración se encuentra en la naturaleza, desde el Preludio "Tarde de una fauna (1894) hasta "El mar" (1905) y las obras que seguirán. A pesar de que las intenciones del músico no son esencialmente descriptivas, hay de todas formas lazos sólidos entre la música y el recuerdo de las impresiones percibidas frente a la naturaleza. Si Debussy no es el primero ni el último en transcribir o transformar en música las sensaciones visuales y auditivas que son el resultado de una presencia frente a la naturaleza, la insistencia con la cual él se deja ir haciendo ese trabajo hace evidentemente pensar en la primacía que los pintores impresionistas dan al paisaje. No sería arbitrario en esta óptica, de evocar, «las marinas» de Monet a propósito de «El Mar», o las vistas de «La grenouillère» (lugar con ranas), del mismo pintor a propósito de «Los reflejos en el agua» de Debussy. La predilección común de la música de Debussy y de la pintura impresionista por el agua no pueden sino reconfortar las relaciones que parecen darse entre ambas artes. Estas obras de Debussy al igual que «los jardines bajo la lluvia» y mas tarde sus Preludios, despiertan - que el músico lo haya querido o no - imágenes visuales asociadas a veces, en el caso de «El Mar», a conceptos auditivos no específicamente musicales; y no son imágenes superficiales por decirlo así: anecdóticas, porque Debussy hace sentir, por ejemplo en «Nubes» (1899) o en «El Mar», el movimiento mismo de las cosas, y a veces, el soplo vital que anima y levanta los elementos. Algunos de estos propósitos confirman por otra parte, la orientación de su música en relación a la naturaleza. Es precisamente lo que hacen a su manera los pintores impresionistas, ya que cuando ven en la luz la esencia misma de la realidad, es decir el principio creador de las cosas visibles, van más lejos que la simple retención de imágenes y apariencias y hasta en algunos de ellos, particularmente en Monet después de 1900, un sentimiento que se podría calificar de «cósmico» exalta la visión. Se podría entonces decir que recíprocamente, los pintores impresionistas representando la transformación perpetua de la luz, dan una especie de equivalencia del desarrollo en el tiempo del discurso musical. Este encuentro de la pintura y de la música en la evocación del movimiento de las cosas es significativo de una presencia en común del Impresionismo.
La música de Debussy, no es sin embargo imitativa, y hablando estrictamente, el impresionismo musical puede ser directo únicamente cuando trabaja sobre datos sensibles de orden auditivo. Si el compositor tiene en su memoria las sensaciones visuales, puede entonces dar equivalencias y su impresionismo toma de hecho, cierto carácter abstracto, y si se quiere, hasta metafórico. Efectivamente son los equivalentes sonoros del espectáculo visual que proporciona la música de Debussy y que organiza según sus propias conveniencias. Esta equivalencia no se queda puramente genérica, más bien produce en el lenguaje musical ciertas formas de escribir y componer que podemos comparar a las maneras impresionistas de pintar… Por ejemplo, el empleo corriente de disonancias que crean una harmonía inédita, al igual que en los pintores la harmonía es suscitada por el procedimiento insólito de la yuxtaposición de tonos puros, diferentes, y a veces distantes los unos de los otros.
La música de Debussy se apropia del ritmo espontáneo que perpetúa el desarrollo de ciertos enlaces sonoros, respondiendo así, a los aspectos significativos de la pintura impresionista. No sería por lo tanto y en ningún caso arbitrario considerar el Impresionismo como uno de los ingredientes del arte de Debussy. ¿Es posible descubrir esta presencia en otros músicos de los últimos decenios del siglo XIX ? Se podría pensar en Chabrier, quien pertenecía a la generación de los pintores Impresionistas, que era amigo de estos y que coleccionaba sus cuadros. Parece ser que Renoir lo consideraba como un músico impresionista, esto me hace pensar en sus «Piezas pictóricas» (1881) (aunque estas en realidad no revelan un impresionismo caracterizado) Se puede también encontrar un eco impresionista en Fauré, particularmente en su «Balada para piano y Orquesta» (1879). El arte de Fauré no es sin embargo un arte de la "Sensación", por lo que sería más prudente catalogarlo en su esencia, como extranjero al Impresionismo. Ravel pertenece a una generación más joven, aunque su obra se extienda sobre todo en el siglo XX. No es sin embargo prohibido hablar de Impresionismo en sus primeras composiciones como «La Habanera» (1895) o los «Juegos de Agua» (1901) que están rodeados de cierta atmósfera Impresionista. Fuera de Francia la música permaneció bastante ajena a un verdadero Impresionismo. Es necesario recordar por una parte, que el impresionismo pictórico, creación esencialmente francesa, no fue en otros países sino un arte de importación, recibido distintamente y según las regiones, y que logró difícilmente hacer sentir su influencia fuera del dominio de las artes visuales. Hay que notar por otra parte, que el Impresionismo musical apareció en Francia de manera tardía y que no pudo extenderse afuera antes del finales del siglo XIX. Las pocas huellas del impresionismo que se encuentran en el extranjero son particulares a ciertos compositores de esta época: R.Strauss, Gustav Mahler, Schönberg o Grieg, y aunque estos se refieran más que nada a un impresionismo genérico derivado de otras fuentes, es sólo después de 1900 que se manifestará verdaderamente, y pensando en la influencia de Debussy, un Impresionismo específico.
Lo mismo sucede con la literatura. Solo en Francia se pueden encontrar igualmente algunas manifestaciones del impresionismo literario. Es significativo que los escritores que mostraron abiertamente un interés por los cuadros impresionistas, como Zola, Huysmans o Mirabeau, no se hayan dejado atraer cuando escribían sus novelas por la estética que inspiraba a estas pinturas. A pesar de que se hayan inspirado a veces de los cuadros impresionistas para traer la descripción de las cosas o los personajes.
Son más bien los lazos tejidos entre la música y la poesía los que sería interesante resaltar, y particularmente el hecho de que Debussy haya traducido en música los poemas de Mallarmé y Verlaine. Es natural por una parte, inducir cierta afinidad entre esta música y aquella poesía, pero otra cosa es saber en que medida esta afinidad tiene un color impresionista, y lo que probablemente se pueda poner en ellos como derivado del impresionismo, (vuelvo a lo dicho) es el lugar que ocupa la sensación. Verlaine yuxtapone sensaciones de toda clase en donde los sonidos de la naturaleza están evocados con gracia y sutileza. Es comprensible que Debussy haya tratado de prolongar estas evocaciones en sonidos musicales, enriqueciendo la atmósfera impresionista que rodea a estos poemas. Otro rasgo que se aparenta al impresionismo, es el carácter discontinuo del verso, sensible en Verlaine y más aún en Mallarmé, el ritmo poético adquiere así mobilidad, y una fluidez que evoca los trazos de la pintura impresionista. La serie de «Paisajes Belgas» (1872) en los «Romances sin palabras» de Verlaine son particularmente característicos del arte que sugiere las cosas que están cambiando la expresión a través de la discontinuidad del verso.
Los ritmos entrecortados, la sintaxis rota, son los prosistas quienes dan el ejemplo. En los hermanos Goncourt se ha señalado desde hace mucho tiempo el carácter impresionista al escribir, (incluso se ha disertado acerca de "la sintaxis impresionista de los Goncourt") En realidad estos, tienen el mérito de haber sido los precursores y de haber practicado el impresionismo antes que los pintores, ya que pertenecen a una generación antigua en donde se empezó a escribir a principios de la segunda mitad del siglo XIX. Estos, rechazan la regularidad de la frase y la continuidad en las descripciones y los análisis, porque quieren que su escritura traduzca con fidelidad la profusión de detalles pictóricos y los cambios perpetuos de la vida. Su «Diario» comienza en 1851 en un momento en que los futuros pintores impresionistas están empeñados en elaborar una nueva forma. Existe entre los escritores y pintores de la época un compromiso íntimo entre las modalidades del lenguaje y de la naturaleza de lo que se expresa. Los Goncourt son observadores fervientes de la Modernidad; rasgo común al naturalismo y al impresionismo. Sería entonces necesario, considerar a los hermanos Goncourt como auténticos representantes del impresionismo, y hasta de contarlos dentro de los inventores de esta nueva estética.
En la generación siguiente se puede encontrar efectivamente cierto impresionismo en la literatura de Daudet, y sobre todo en su copilación de cuentos "Cartas de mi molino" (1869), en su manera de escribir imágenes instantantáneas que traducen con espontaneidad un boceto de impresiones vivas, aparentando su visión a la de los pintores impresionistas. Un poco más tarde Loti aparece más ligado aún al impresionismo en sus novelas: "Aziyade" (1879) "Mi hermano Yves" (1883) "Pescador de Islandia" (1886) o en sus recuerdos de viaje: "Isaphan", 1904. Este, evoca como los Goncourt la realidad por medio de la discontinuidad y hace de sus libros un espejo de sensaciones. Sensaciones que se escapan, que sugieren más de lo que describen, pero sensaciones sobre todo vibrantes. Los modos impresionistas se prolongarán en otros prosistas de los cuales la obra literaria pertenece primordialmente al siglo XX, como Proust o Colette. Se puede de hecho, llegar fácilmente a la conclusión de que el Impresionismo es un fenómeno que afecta esencialmente a la Pintura. Es ahí donde encuentra su forma, y a pesar de que la literatura haya demostrado un poco antes las mismas características, es en todo caso en la pintura en donde suscita testigos a la vez numerosos y extraordinarios en su desarrollo. Los otros campos de actividad creadora no cuentan mucho. La arquitectura y la escultura están brevemente o casi nada relacionadas a este movimiento. La música deja ver ciertos modos que pueden, sin abusar del término, ser vistos como impresionistas, pero estos se limitan más que nada a Debussy. En cuanto a la literatura, el impresionismo se deja llevar por ciertos poetas y prosistas en los cuales este movimiento no es más que un elemento del arte. La preponderancia de la pintura es en conclusión: incontestable. Por otra parte el Impresionismo es un fenómeno sobre todo francés. Es en Francia que nace y es ahí mismo que da sus frutos más notables. El impresionismo lleva en sí, una manera más general de invocar su presencia fuera de los límites de lugar y tiempo en el que se desarrolló. El Impresionismo resuena en el tercer cuarto del siglo XIX como un llamado a la libertad. No es el primero, puesto que las dos revoluciones, romántica y realista, llevaban ya a las fuerzas libertarias. El Impresionismo establece la autonomía de la pintura, concediendo la idea de que el cuadro existe por sí mismo. En las otras artes el Impresionismo abre también las puertas de la libertad, puesto que emancipa la escritura musical separándola de las normas tradicionales de la harmonía consonante y de la continuidad del discurso. Libera también el idioma de los prosistas y de los poetas de las reglas convencionales que rigen la sintaxis. Este fermento de libertad que anima la creación estética más allá de 1900 me hace pensar con bastante reserva que el Impresionismo se desata de los lazos que hasta entonces retienen la nave del arte a las orillas de la tradición, dejándola navegar hacia tierras desconocidas en un viaje sin fin. Tal vez también el Impresionismo haya marcado una nueva huella de sensibilidad y de comportamiento de los hombres, modificando así existencialmente y a fondo, las orientaciones y los ritmos de la vida contemporánea. El siglo XX llega. Cargado de innovaciones y artes que reivindican; y que a su vez, también pasarán dejando nuevas huellas…






París, Verano del año 2001.

Razones de amor




Marlon MezaTeni


Valentín era obispo en italia hace muchos años, y había hecho varios milágros, cuando un filósofo pagano vino a suplicarle que salvara a su hijo enfermo. Valentín –de quien solían decir que pudo además ser médico-aceptó, con la condición de que en aquella familia todos se convirtieran al cristianismo si el niño sanaba. Todo sucedió como en los bellos cuentos, y el niño sobrevivió… salvo que Valentín había sido advertido con anterioridad por sus tratos con los paganos, y que aquel milagro fue la gota que rebalsó los raros cántaros de la tolerancia religiosa, y por orden superior de Roma se ordenó dar muerte al obispo Valentín, quien desde entonces se convirtió sin saber por qué razones en el Santo Patrono de los apicultores y de los enamorados. La duda persiste, aunque seguramente los estudiosos medievales hicieron un lazo entre la luna de los enamorados y la miel de las abejas, de lo cual resulta simple y sencillamente una ‘Luna de miel’… Esto me lo contó un libro de hagiografía ( Historia de la vida de los santos ) en la biblioteca de Puteaux, en un pequeño pueblo que está unido a París unicamente por un puente sobre el río Sena.
El amor es un sentimiento tan profundo que vuelve tímidos a los temerarios. De él también se derivan las más bellas intenciones, como los peores desencantos ; y queda claro que si pudieramos definir a cabalidad nuestra ruta de emociones por el mundo, todos seguiríamos siendo las palabras de un hombre y una mujer que se encuentran, se aman, y un día viven muy felices o quizás se abandonan. Sucede que el amor es una glándula del tiempo que suele dejar sellos. El amor abre abismos y apaga o enciende estrellas. Borra distancias. Desconoce fronteras. Pero el amor no es literatura si no se escribe sobre la piel, sugiere una canción de Joan Manuel Serrat, aunque muchos sean los libros y las palabras con que miles de autores, o simples seres repletos de pasión han llenado la historia de la humanidad.
Por esos lamentos y por sus grandezas, ahora me atrevo a intercalar mis absurdos entre huellas e ilusiones, incluso con varias referencias literarias que a más de alguno parecerán extrañas, pero que en alguna noche podrían servirle a usted si se siente muy solo, muy abandonada, o viceversa ; o quizás también cuando se sienta dichoso, o hasta más triste que una guitarra sin cuerdas. El amor, es sin duda alguna, el único remedio contra todos sus contrarios, y aunque al amor no lo cure nada -ni siquiera el tiempo o la historia-, no se aflija, pues por amor vale la pena ser testarudo hasta con el olvido, aunque sepa, sin embargo, que es más importante amar que ser amado.
-No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo : en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra, y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman ; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace. (Eduardo Galeano)…
El amor, es sin duda alguna, la búsqueda y la espera más noble a la cual un ser puede consagrar la vida. Lea « Como agua para chocolate » de Laura Esquivel y « El amor en los tiempos de cólera » De Gabriel García Márquez, que son historias con todos los ingredientes del tiempo, por aquello de que usted esté viviendo impaciencias y crea que al amor nunca le llega el momento. Y es que algunas veces los amores se viven en medio de espinas, y hasta tienen un jardín no tan secreto del que poco le importa a uno lo que piensen los demás. De ser así ; a usted, el que quiso ; al que hoy ama, y al que seguirá conjugando los males y las alegrías del amor en pasado, y futuro imperfecto, le recomiendo leer aparte de los tristes y frescos « Romeo y Julieta » de Shakespeare y « Cyrano de Bergerac » de Edmond Rostand, los Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Neruda, pero antes que todo, la poesía completa, o la que encuentre de Mario Benedetti, quien logra un ritmo musical imprescindible a todo verso -en este caso los de amor- y que por otro lado forman una poesía hecha a la medida de cualquier circunstancia.
Porque te tengo y no / porque te pienso / porque la noche está de ojos abiertos / porque la noche pasa y digo amor / porque has venido a recoger tu imagen / y eres mejor que todas tus imágenes / porque eres linda desde el pie hasta el alma / porque eres buena desde el alma a mí / porque te escondes dulce en el orgullo / pequeña y dulce / corazón coraza … porque te miro y muero / y peor que muero / si no te miro amor / si no te miro / porque tú siempre existes dondequiera / pero existes mejor donde te quiero… (Mario Benedetti)
A usted, el que cree que en materia de hallazgos sentimentales es el mejor, el más afortunado, y también el más desgraciado cuando le toca un turno para llorar. A usted, el que ha perdido al amor cuando menos se lo esperaba. El que no cree más. Al que acaba de encontrarlo a la vuelta de una esquina, o en una cena de amigos. En un parqueo o en alguna discoteca. En un supermercado, un restaurante, o hasta en un avión mientras compartía su miedo a las nubes con su eventual vecino de catástrofes aéreas. A usted, que sabe que al amor se le ve seguido en donde menos se le espera, a ese amor que de pronto se ve inmiscuido en reclamos, histerias y barullos, le recomiendo leer « El libro de los amores ridículos » de Milan Kundera ; y descubrir –si aún no lo ha hecho- « Mañana en la batalla piensa en mí » « Corazón tan blanco » « Un hombre sentimental » « Mientras ellas duermen » y cualquier otro libro de Javier Marías, que sin duda alguna es uno de los escritores españoles contemporáneos de mayor peso. ¡Sin titubeos ! (Esto, porque quiero salirme de los márgenes tradicionales, y porque también estoy omitiendo muy a propósito los libros que cualquier académico arrogante le recomendaría como un credo ; pero si puede no deje de leer a « Doña Inés, Historia de amor » de Azorín, y los ineludibles de la literatura clásica –y libertina- francesa. Sería largo enumerarlos pero me atrevo a evocar a « Madame Bovary » y « La educación sentimental » de Gustave Flaubert. « En búsqueda del tiempo perdido » de Marcel Proust « La religiosa » de Diderot « Los Crimenes del amor » del Marqués de Sade, y desde luego « Las amistades peligrosas » De Choderlos de Laclos.
A quienes guardan un beso secreto en los pasillos de la memoria. Un beso del que nunca podrán hablar. Los besos son los termómetros del amor, y es a través de ellos que nos damos cuenta de la gravedad de su estado, dice Armand Silvestre.
Al que conoce la emoción y el placer de poder desnudar. Al que no inventa métodos para atraparlo y al que se expone a los inconvenientes. A quien el amor le haya cortado ya las uñas, limado asperezas y enjuagado el mal humor. A quien gracias a éste se descubre distinto cada mañana sobre la almohada, y al que se despierta con sus aromas pegados a la piel, me animo, y le recomiendo para salir de modas, leer del noruego Knut Hamsun « Pan » « Victoria » ; los « Amares » y el « Libro de los abrazos » del uruguayo Eduardo Galeano, y « Desnuda como la primera vez » de Humberto Ak’abal… Quise guardarte como guardan los pájaros su canto en el corazón… Y ya ves / sin saber cómo / tu nombre se me ha caído de las manos…
Soñé con escribir un poema que no dijera nada. Simplemente que me recordara algo, alguien…desnuda…como la primera vez. (Humberto Ak’abal)
Al hombre de amores urbanos y a las mujeres de encuentros y placeres mórbidos. Al rebelde y al testarudo que igual llevan el amor frágil, les suplico que lean « Ciento volando de catorce » los sonetos de Joaquín Sabina. Bendito sea el sello de los sobres / de las cartas que llegan a tus manos / la sopa del cocido de los pobres / la ropa que te quitan los veranos. Benditos sean los gordos maricones / el himen de las tímidas lesbianas / Los locos que se creen Napoleones / los mocos que se comen las fulanas … Benditas sean las rubias calentonas / que se bajan las bragas con cualquiera / las niñeras que salen respondonas / y arrinconan al niño en la escalera…Las enfermeras que suben la fiebre / las tetas de pezón hospitalario / los gatos que no dan gato por liebre / los gozosos del rosario…
Tambien « Las Putas asesinas » de Roberto Bolaño y la imprescindible literatura de Juan José Millás. Lea de él todo lo que pueda. Desde sus cuentos hasta sus mejores novelas « La Soledad era esto » « El desorden de tu nombre » y « Dos mujeres en Praga »
Al viejo que por amor se pinta las canas. A la mujer madura que un día se descubre llorando de alegría. Al viejo verde que ama en vivo y a todo color. A usted que ve en ella ternura y no gordura. Al que en alguna euforia dijo una palabra que luego lamentó. Al que por amor haya vivido el ridículo con la frente en alto. Al viejo que bendice el Viagra y al hombre que un día fue el niño que soñó en llevarle flores a su maestra. Al pobre que recorre distancias y gasta zapatos por ver la luz de su amor en la ventana. Al que usa la tinta de los sueños en cartas que terminan en chibolas de papel. Al que se sorprende llorando por viejas fotos o recuerdos hallados en un cajón de infancia. Al que sabe que al amor también le salen arrugas. A quien cree que el amor nunca enmohece, y al que ama en secreto y sin preguntas a un ser prohibido, lea « 5 horas con Mario » de Miguel Delibes « Unas Vísperas muy largas » de Mario Monteforte Toledo. « La velocidad del amor » de Antonio Skarmeta y el ineludible « Lolita » de Vladimir Nabokov ; pues hay bellos y raros amores con desvíos, a los cuales lo mejor es acercarse a través de la literatura y no de otra manera.
A quien le nace una gama de sonrisas cuando ve el nombre del ser amado escrito en algun sitio. Al que bendice los teléfonos celulares porque le permiten escuchar la música de su voz cuando anda de viaje. Lea la poesía de César Vallejo. Entre a http://www.palabravirtual.com/ Usted, el que ha envejecido en la soledad silenciosa de antiguos amores. El que siente taquicardias cuando oye una vieja canción. Al que cree en la poesía de José Alfredo Jiménez más que en la de Neruda, o al que prefiere las guitarras y el amor entre tequilas, antes que al vino entre cuerdas de Schubert. Al que haya leido Cien años de Soledad sin conmoverse y al que haya compartido la histeria de una telenovela entre hermanas, criadas y abuelas. ¡Lea poesía ! Lea « Soles » del argentino-guatemalteco Jorge Carrol. Al que sabe que con los labios se puede hablar de amor sin decir una palabra. A usted, el mismo que como al viejo de Luis Sepulveda, le gusta leer novelas de amor. A usted, el que piensa como Mario Benedetti que si Dios fuera una mujer que lindo escándalo sería, y que sabe también que una mujer desnuda y en lo oscuro tiene una claridad que nos alumbra. Al que aún cree que el amor perdido se fue de viaje con un boleto de ida y vuelta. Lea toda la poesía de Luis Alfredo Arango, lea « Los doce cuentos peregrinos » de García Márquez y « La cueva sin quietud » de Monteforte Toledo.
¡Lea poesía ! Baje nubes y póngalas de almohada aunque sus sueños amanezcan húmedos y no encuentre sol para secarlos. A usted, al que engañaron y sigue confiando. Al que engañó y aún sufre por el daño causado. Al ser anónimo que busca en internet las palabras de un desconocido que puedan traerle la ilusión de una caricia. A usted, el que un día fue hostigado por amores y que hoy ha puesto su última fe en los evangelios de una agencia matrimonial, así como se pone la tristeza de los muertos en una funeraria. A usted, el que sabe que muchas veces los recuerdos suelen contar mentiras. Al que sabe del secreto que el amor procura en una cocina compartida a dos. Al marido que no recuerda la edad de su mujer pero que nunca olvida su cumpleaños. Al hombre que sabe que las mujeres lindas son para los hombres sin imaginación, y al que aún se emociona con un timbrazo o el ruido de un motor que asoma desde lejos. Al homosexual que siente lo mismo. A la prostituta que descubre una emoción en lo que ya creía que era un desierto de lágrimas. Al que después de darle la vuelta al mundo encontró el amor en la amiga fiel del barrio. A quien haya anochecido en la incomprensión de un amor incestuoso. Al que conserva caricias de azul en los rincones más secretos del cuerpo. Al que sabe que el eco del amor es el recuerdo y que donde el eco del amor se pierde nace el olvido.
A usted que sufre más de la manera en que perdió, que de lo perdido. Al que confió una, dos y tantas veces. Al que salió defraudado y sin embargo aún hoy confía en las ventajas del amor. Al que como Cortázar también puede decir No me dés tregua, no me perdones nunca / Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves. / ¡No me dejes dormir, no me des paz ! (…) No seas caricia ni guante (…) Desespérame.
A esos que al hacer un balance de sus tristezas, lamentos, y los vicios del desgaste y sus melancolías. A los seres de rupturas, de celos, remordimientos, engaños, fiascos, distancias, y a los que coleccionan soledades. A esos que comprenden que nada puede aliviar el punzante y silencioso dolor que provoca una pena de amor, y que hacen suyo el ‘El manual para salvar el odio’ de Julio Cortázar, al decir… Cuando ella o él te dejen no perdones / Niégate a comprenderlo / Cultiva bien tu odio / Nunca seas generoso en palabras o en olvido…Cuando ella o él te dejen, nunca digas adiós, o ‘Qué vamos a hacer’ / Maldice cada letra de su nombre / y júrale odio eterno mirándole a los ojos… Cuando ella o él te dejen, nunca creas ni justificaciones ni promesas / y busca las palabras más hirientes / El insulto más infame que conozcas (…) Porque cuando ella o él te dejan / habrá alguien tarde o temprano esperando en otra esquina / y volverán a gozar en otros brazos / y dirán ‘Te amo’ y ‘Ven, dámelo todo’… Y olvidarán… ¿Para qué entonces mentir ? / Que ella o él se lleven nuestro odio…Para siempre.
Al que que como don Juan, vive persuadido que la seducción es meterse en el sueño y en el espíritu de una doncella como un arte, y que salir cuando se quiere es una obra maestra, y en el equivalente de « táctica y estrategia » de Mario Benedetti que dice Mi táctica es quedarme en tu recuerdo / no se como ni sé con que pretexto pero quedarme en vos…mi estrategia es que un día cualquiera / no sé cómo ni sé con que pretexto/ por fin me necesites…
Al que sepa que cualesquiera que sean los dramas que sucita el amor, nadie escapa a sus propios deseos, y a ese que cree en el amor y en la poesía como en el más acertado antónimo de las leyes de la religión y del dinero. Lea sin embargo la Biblia que está llena de historias de amor sin decretos. Del amor, de Stendhal ; y no olvide que la poesía es el último refugio del silencio y de todas las libertades.
Estas palabras son para el que sabe que si un falso pudor pudiera servir a las inútiles excusas del desamor, o a la esperanza de las emociones irrecuperables, al menos podría hacer suya la frase de Jean Cocteau que asegura que ‘Si los misterios del amor nos dejan atrás, podríamos fingir al menos en ser los organizadores’
Al que se anima a leer la parodia de « Los derechos humanos » como una epístola de amor y que sabe que tú, el, ella, nosotros, ustedes, ellos, ellas, y yo, podemos conjugar el futuro de un planeta en donde los libros de amor y de poesía pueden más que las fronteras y sus guerras.


Granos de amor y desamor


-Dios hizo el coito. El hombre hace el amor. Los hermanos Goncourt

-Amor es la clave que permite abrir los corazones, los sexos, las sacristías… Henri Laborit

- Mientras más desnudo está el amor, menos frío tiene. John Owen

- El hombre ama poco y seguido ; la mujer ama mucho y rara vez. Madame B.

- Cuando una mujer tiene una profesión no necesita un marido, con un amante le basta.
Alfred Capus

-Una mujer que tiene un amante es un ángel, una mujer que tiene dos amantes es un monstruo, Una mujer que tiene tres amantes es una mujer. Victor Hugo

-Las mujeres prefieren a los hombres que las toman si comprenderlas, y no a los que las comprenden sin tomarlas. Marcel Prevost.

-El matrimonio es la traducción de un poema de amor. Alfred Bougeard

-El suspiro de una mujer enamorada llega más lejos que el rugido de un león. Proverbio Arabe

-La fidelidad no es una prueba de amor. Es sólo falta de curiosidad. Proverbio Italiano

-Hay amores que comienzan con un sueño y terminan en un bostezo. Jean Sarment

-Anuncio Matrimonial : Miguel, en la cuarentena, cascarrabias, con un carro viejo, algunas deudas, haragán de vez en cuando, no muy guapo y para nada deportista, busca una mujer que se sienta motivada por la vida…

-Las caricias son tan necesarias a la vida de los sentimientos, como las hojas lo son a los árboles. Sin ellas, el amor se muere desde la raíz. Nathaniel Hawthorne

-Hay un placer delicioso en abrazar a una mujer que le ha hecho a uno mucho daño, que ha sido su cruel enemiga durante mucho tiempo, y que está lista a seguirlo siendo todavía. Stendhal

-Lo espantoso no son los amores que rompen, sino los que se pudren. Maurice Chapelan

-Placer de amor no dura sino un momento. Tristeza de amor dura toda la vida. Florian

-Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme. Eduardo Galeano

-La ternura es el descanso de la pasión. Joseph Joubert

-El amor le pone alas hasta a un cerdo. Ricardo Arjona

-Te reto a que me olvidés.Y que tu todo no tiemble. Y que no falle. Y que no entierre.
Alan Mills

Angeles Callejeros II

Mi ángel de la guarda aparece siempre en sentido contrario,
sobre la acera , la calle o en la carretera.
Supe de él, después de cruzármelo en el mismo barrio
durante una semana entera.

-¿Curioso, no le parece?, le dije.
-Soy su ángel de la guarda, me contestó.
-Se supone que tendría que andar a mi lado
para protegerme, ¿o me equivoco?
-Usted con sus ojos se ocupa del frente. Hay en cambio
muchas cosas que no puede controlar a su epalda.
En sentido contrario a su mirada puedo proteger la retaguardia.

-Hasta mañana, si decide volver por aquí, se despidió.

Así aprendí, que una desgracia me seguía
en aquel lugar del barrio en que lo conocí
y que los ángeles guardianes
no viven detrás de nosotros como muchos creen.
Uno los encuentra precavidos en sentido contrario
y cuando hay algún peligro que la mirada nos oculta.

La impresión paranoica que aletea en nuestra espalda
y sobre nuestros hombros, no es la de ángeles guardianes, sino asesinos terrestres,
mariposas negras,
y rapaces hambrientos de mal agüero
que como nosotros, caminan con la vista hacia la muerte.

(Marlon Meza Teni. Noches de pan con luna.
Poètes des cinq continents. L'Harmattan. Paris 2004)

París Blues en el Jazz de Cortázar





Marlon Meza Teni



Desde hace ya cierto tiempo que vivo con la agradable certeza de que si la composición musical en sí misma está influenciada por la literatura, la creación literaria ha obtenido igual provecho de las influencias del arte musical. De hecho, el Jazz ha inspirado páginas elogiosas de referencia en la obra de un número considerable de escritores, y si la preponderancia no generaliza en este caso, no son raros aquellos en los que esta expresión musical toma un lugar privilegiado. Al igual que Boris Vian, de quien puedo afirmar con el fervor de un adepto que su obra entera está verdaderamente poblada de Jazz, Julio Cortázar atiborró literalmente y en el buen sentido de la palabra, gran parte de sus textos, de Jazz y Blues. El interés de Cortazár en esta «Forma» nace bajo la impresión de ser la única música que reúne la noción de escritura automática o improvisación total de una escritura. Atraído por el surrealismo y metido de lleno en la lectura de autores como Bretón, Crevel y Aragón, el Jazz se convierte en un equivalente musical del surrealismo. Leer de nuevo o por primera vez el texto extraño y magnífico « El Perseguidor » incluido en los relatos de «Las Armas Secretas» es penetrar en la literatura sonora, sombría y sórdida, por qué no decirlo, del universo noctámbulo del Jazz con aires de tabaco, soledad y cierta desesperanza conformista que hace pensar en el lamento del «Blues urbano»; un universo que lejos de abandonar los elementos principales de sus raíces, se adapta a los cambios sociales de «América » en lo que muy pronto se bautizaría como Be-bop, y el Middle Jazz, posterior a la segunda guerra mundial. Cortázar esculpe involuntariamente un estilo de escritura similar a un «Standar de Jazz»: una línea melódica elaborada sobre una sucesión de acordes que se construyen a voluntad; lo que me hace pensar en el paralelo, nada casual cuando se sabe la importancia del Jazz en éste, con el título de su libro «Modelo para armar». Hablo de noción involuntaria porque al igual que la lectura, la música y otras artes, el inconsciente se impregna a través de los sentidos, provocando una raíz cultural de imágenes y formas que más tarde resurgen en una mixtura de innovaciones artísticas, o literarias en este caso. Profundizar en la literatura de Cortázar es escuchar el sonido oscuro y penetrante del auténtico canto negro-americano envolviendo el recorrido de sus personajes a la manera de una música para filmes; hago un paréntesis y cito, como ejemplo, la música de Miles Davis en el Filme «Ascenseur pour l'échafaud" (Ascenseur hacia el patíbulo) de Louis Malle, o la adaptación musical de Herbie Hancock para el Film de Bertrand Tavernier « Round Midnight » (Alrededor de la media noche ) Cualquiera de estos dos filmes carecería de sentido, si la música desvelada, elemento principal del mismo Jazz con que Cortázar ilustra sus textos, estuviera ausente. Podría quizás decirse entonces que la notoriedad de ciertos filmes y libros se debe a que estos ilustran de manera servil el protagonismo merecido que le corresponde al Jazz, y no viceversa. Un hecho verídico que la mayor parte de cineastas y escritores serían incapaces de confrontar a las razones de renombre de una buena taquilla o de "tal" éxito literario…! Sólo se me ocurre como posibilidad en un dilema sano que no dejaría de ser inútil y anecdótico cuando las artes se conjugan.
La obra mayor de Cortázar es sin lugar a dudas Rayuela. Con precaución me atrevería a opinar que en ella se encuentra el viaje más fascinante que la literatura hispanoamericana haya consagrado indirectamente a la historia del Jazz. Un texto, que pasando de la novela al ensayo, de la reflexión a la acción, lleva en sí, esa música imperecedera que acompaña y condiciona la escritura hasta convertirla dentro de otras tantas cosas y ¡con que tacto! en un catálogo discográfico digno de confianza para el amante del Jazz, o el neófito que sienta el deseo de iniciarse. Cortázar nos lleva por la voz brumosa y melancólica de Bessie Smith (la emperatriz del blues) cantando I wanna be somebody's baby doll, nos hace sentir la necesidad de respirar hondo como Colemans Hawkins antes de atacar una melodía, al igual que respira uno de sus personajes cuando se digna explicar un verso oscuro a otro. Nos hace renunciar a seguir los juegos de Dizzi Gillespie sin red en el trapecio más alto…El capitulo 17, que muestra su admiración por el gran Louis Armostrong, es de todas las alusiones que existen en Rayuela, el canto al Jazz más apasionado y conciso. Rayuela es una novela escrita sin precipitación a lo largo de varios años en París. Cuando es publicada por primera vez en 1963, Julio Cortázar tiene 50 años de edad, y 12 de vivir en la capital francesa. La obra está dividida en dos grandes partes: «Del lado de allá» (situada en París) y «Del lado de acá» (el personaje ha vuelto a Buenos Aires) A esto se añade una tercera parte, «De otros lados» (llenos de material textual, citas biblilográficas y autocríticas atribuidas a uno de sus personajes) El contraste musical entre las últimas partes y la primera salta a la lectura. El Jazz que inunda los hechos acontecidos en París, es más escaso en el Buenos Aires del tango. En una opinión muy personal que prevalece únicamente por la experiencia no me queda sino decir que, si bien París es conocida como la ciudad luz también (y al igual que Nueva York) es una ciudad «Blues»…
El 'blues', una de las estructuras escenciales del Jazz está definido por cualquier diccionario como un género poético de la expresión musical negro-americana. Etimológicamente es un canto de soledad, desesperación y tristeza lírica. Julio Cortázar se queda a vivir en París en 1951 después de haber llegado con una beca del gobierno francés. De esto deriva indudablemente el desarraigo evidente, entre las dos primeras partes de la novela (París y Buenos Aires), al que Cortázar se ve confrontado. La perdida de una identidad absorbida por la gran ciudad europea frente a la posibilidad de comprender gracias a la distancia, la realidad hispanoamericana, ¿Cuántos artistas y escritores no se han encontrado ante tal disyuntiva? ¡De quoi avoir le blues!, razones para tener el sentimiento del blues, o de tristeza y soledad si se prefiere, a buen decir de los franceses y mal sentir del cosmopolitanismo que reside. De esta forma el lector advertido puede escoltar su recorrido a través de las páginas de Rayuela con una discografía selecta que combina y revela, gracias al sentimiento profundo del Jazz, los trayectos del universo interior de Cortázar. La enumeración de grabaciones y músicos de Jazz que éste hace, nos dá una idea que supone con bastante evidencia los gustos de Cortázar en materia de Jazz. En una entrevista con su amigo Omar Prego, Julio Cortázar señala...Cuando llega el momento en que tengo ganas de escuchar Jazz, nueve de cada diez veces saco los discos de Duke Ellington, Armstrong, y los viejos cantantes de Blues…
Al paso de sus obras mayores y relatos más breves, Cortázar nos hace escuchar un disco de Benny Carter que llena toda la atmósfera en su cuento «Carta a un amigo de viaje» en Bestiario, otra de Gerry Mulligan en «Las armas secretas», una canción de la radio salvada de la vulgaridad gracias a la voz de Ethel Waters en «Lucas, sus canciones errantes» de Un tal Lucas en la cual la enumeración de pianistas de Jazz en Lucas, sus pianistas brotan a sabor, desde Jelly Roll Morton, Bud Powell hasta Keith Jarret pasando por el pianista francés de Bebop Georges Arvanitas a quien la otra noche comenté mis lecturas acerca del Jazz de Cortázar y sonrió con sabor a recuerdo "de los viejos tiempos"…En otro cuento, «Un lugar llamado Kindberg» de su copilación en Octaedro, un aire lleno de ritmo es repetido con el nombre del mismo saxofonista Archie Shepp, por una muchacha chilena haciendo autostop. Uno de los personajes del Libro de Manuel se define como "el que escucha free Jazz". En Modelo para armar Cortázar nos lleva a un club oscuro de mala reputación, con un grupo de jóvenes tirados por el suelo para poder escuchar mejor los solos de Ben Webster de paso por Londres. Uno de mis textos jazzísticos preferidos despues de las decripciones extraordinarias de La vuelta al día en ochenta mundos y del personaje de Johny Carter, (a la memoria de Charlie Parker), en El Perseguidor (una cuestion subjetiva de gustos y muy personal) se encuentra en «Los autonautas de la cosmopista o un viaje atemporal París-Marsella» escrito por Cortázar dos años antes de su muerte, con su compañera de vida la novelista americana Carol Dunlop, en éste, Julio Cortázar se sorprende de haber llevado únicamente tres cassettes de Billie Holiday y nada de Ella Fitzgerald o de Helen Humes, tres cassettes de Fats Waller y uno solo de Duke Ellington y Armstrong; no se trata de un juicio de valor, porque ha metido esos cassettes apresuradamente al salir por la mañana, el hecho es que se encuentra con «…una hora de música de Charles Mingus y una más de Jelly Roll Morton, y apenas con diez minutos de Lester Young… afortunadamente ha tenido el cuidado de llevar …lo mejor de Bix y Trum que suenan tan bien, claro y perfectamente tallados en la noche de los parqueos…»
Julio Cortázar abre su sorprendente «…Vuelta al día en ochenta mundos» anunciando que además de deberle a Jules Verne el título de la obra, es a Lester Young, (saxofonista de Jazz) a quien debe… la libertad de haberlo transformado: …«Una noche en que Lester llenaba de humo y lluvia la melodía de Three Little Words sentí más que nunca lo que hacían los grandes del Jazz, éste invento que se mantiene fiel al tema que combate, que transforma o irisa. (…) Lester escogía en ese momento el perfil, casi la ausencia de tema, evocándolo como la anti-materia evoca talvez a la materia. (…) Con el Jazz, desemboco siempre sobre lo abierto.(…)
La analogía funciona en mi como en Lester el tema melódico que lo lleva al lado opuesto de una tela tejida, ahí donde los mismos hilos y los mismos colores se forman distintamente» Esta copilación incluye otros dos textos que pueden considerarse dentro de las páginas más bellas de la literatura Jazz: Un homenaje en Clifford, al trompetista Clifford Brown, muerto en un accidente de tránsito a los 26 años, y su ¡extraordinaria! Vuelta al piano por Thelonious Monk escrito despues de un concierto al que el escritor asistiera en Ginebra en 1966. Un texto de referencia para leer cuantas veces sea necesario.
Sin embargo no es la alusión permanente que Cortázar hace al mundo del Jazz lo que lo convierte en un escritor «Jazz». Su escritura está directamente influenciada por esta «Forma musical», como lo declara en la entrevista con Omar Prego…«He tratado que la frase no diga solamente lo que quiere decir, sino que lo haga de una manera que refuerze el sentido, que la introduzca por otros caminos, no en el espíritu sino en la sensibilidad del lector (…) El ritmo de la frase actua sobre el lector sin que éste se dé cuenta. Esto explica…lo que sucede al final de mis relatos, la importancia que atribuyo al ritmo final. No puede haber allí una palabra, un punto, una coma, o una frase de más. El relato debe llegar fatalmente al final como una gran improvisación de jazz o una gran sinfonía de Mozart…»
¿Cómo referir el producto de dos artes conjugadas en este caso?, y ¿qué agregar como conclusión acerca de la importancia literaria en la música y viceversa; de ambas como elementos de desarrollo en sistemas vetustos de educación deficiente… Del aspecto histórico-social del Jazz, y del camino hacia la expresión de nuevas formas? como ha sido el caso de la emigración y la esclavitud en la cual surgía el jazz hace poco más de un siglo. Innovaciones cargadas de lirismo poético. Una terminología sonora transformada en léxico de una nueva literatura que resulta del amasijo entre la cultura afro-americana y el surrealismo hispanoamericano. El Jazz como equipaje musical del emigrante, del solitario, del creador… quizás solo sean elementos paralelos de la escritura. Hay días como los de siempre en París, en ese «París blues» lleno de calles dulcemente laberintas, y personajes de Cortázar en los que cualquiera se bebe un poco del color jazz entre despojos de papel, o recorridos invernales a orillas del Sena. Hay días como hoy en los que abro un libro mientras escucho la voz de Billie Holiday, o el canto infantil de un pensamiento moribundo en el gemido de Chet Baker. Hay días en que camino durante la noche despues de vivir un poco mas blues que de costumbre; días en los que por esas extrañas razones que uno no sabrá nunca a que revancha atribuir, vuelvo a leer viejos tomos olvidados o amontonados por todas partes. Días en que me siento hundido en el azul «jazz» con que se han manchado mis hábitos desde hace algunos años en París, y que me creo sincero y con ánimo para decirle al primer venido: Lea a Cortázar y echele el llanto del Jazz a sus noches, y disculpe que no le de la mano pero acabo de salir de un piano y tengo las manos manchadas de blues…

París, Otoño del 2000

domingo, 23 de marzo de 2008

Mario González, el genio de la máscara





Marlon Meza Teni



Es el primero del año. El cielo gris parece que fuera a llorar sus peores lluvias. Salgo de la estación del metro y camino. Minutos después, al final de un corredor de la calle Popincourt, Mario González abre la puerta de su bello departamento parisino y sonríe con esa franqueza inmutable con la que desde hace tiempo iniciamos alguna plática al cruzarnos en los laberintos imprevisibles de la ciudad. Mario, es a pesar de su éxito creciente, el mismo de siempre : Un hombre de teatro fuera de lo común.
Maestro excepcional, Mario González vive comprometido de manera peculiar con la pedagogía y el arte de la escena ; todo, a través de una labor en la cual el artista busca la verdad por distintos medios : el del diálogo, el del respeto, el de la escucha ; y el de un equilibrio vital de responsabilidades y solidaridad hacia sus alumnos actores a los cuales se entrega a diario. Si hubiese que encontrar un adjetivo adecuado con el cual resumir su personalidad, sería sin dudas el de la generosidad y la sinceridad que derivan de un talento singular. Mario González, el más antiguo profesor del Conservatorio Superior de Arte Dramático de París -que una mañana de diciembre de 1967 saldría de Guatemala-, es además, actor y ‘metteur en scene’. Describir un día en su vida, resulta ser una tarea repleta de alternativas, porque cualquiera de éstos podría suceder en uno de los muchos países y escenarios que lo solicitan. Especialista de la ‘Máscara’ y de la Commedia dell’arte, Mario González es un hombre apasionado por la enseñanza ; desde Helsinki y las escuelas suecas a las que acude, -pasando por el Conservatorio de Montreal, Asia, y los mejores teatros de Europa-, Mario González sorprende por la diversidad de posibilidades, a las cuales encuentra siempre el tiempo necesario entre el teatro clásico y las creaciones contemporáneas.
Esa tarde, mientras compartimos un té con el tradicional pastel de principios de año, La galette des rois, Mario discute con Mathilde Mouchard, la directora de la Alianza Francesa de Antigua Guatemala, que ha venido para conversar con él y considerar la posibilidad de una presentación en Guatemala de su pieza « El extraño caso del Dr. Jekyll y el señor Hyde » con la cual iniciará a principios de abril una gira por Francia, y que estará presentando en América Latina a partir de junio del presente año. El teléfono suena seguido sin que por lo tanto Mario dé la impresión a sus interlocutores de sentirse inoportunos o incómodos. Cuando le pregunto la razón por la cual viaja a ciertos países del norte de Europa e incluso a los asiáticos, más que a otros, dice: ‘En esos países trabajamos con reglas concretas y claras…A mí me gusta actuar con la certeza de un trabajo bien realizado. Me gustan las reglas ; por naturaleza soy expansivo, y éstas me ayudan a retenerme. Para vivir es necesario disciplinarse.
Desde sus inicios con Arianne Mnouchkine, en la tropa de actores del famoso ‘Theatre du soleil’, (reconocido como una institución desde hace casi 20 años en Francia) Mario González ha actuado en importantes films, hoy memorables dentro de la cinematografía francesa (Como ejemplo, el ‘Molière’ de Mnouchkine ; también el de su papel principal junto a Klaus Kinski y Jean Claude Brialy en ‘La canción de Roland’ de Franck Cassenti, o junto a Michel Aumont y Samy Frey en el primer film de Coline Serreau ‘Pourquoi Pas’, en donde hace el papel de un pianista de jazz excéntrico e ¡ inolvidable ! ) A pesar de una carrera prometedora en el cine, Mario González se aleja pronto de éste y decide forjarse una ruta propia que pronto aparecerá llena de triunfos en el teatro… Pude, y puedo vivir muy bien sin el cine. Soy feliz así, afuera de los circuitos en donde se manejan cantidades exorbitantes de dinero. En la época en que tuve la oportunidad de seguir una carrera cinematográfica, no existían los celulares, y era necesario pasar los días al lado del teléfono de casa, (algo completamente absurdo a su parecer) …pero decidí dejar el cine por muchas razones, la principal, era que no me gustaba ese aspecto en donde se maneja tanto dinero. El dinero cambia y pudre muchas cosas, las relaciones con las personas se destruyen. No me interesaba vivir así ; con el teatro, vivo satisfecho, no le debo nada a nadie, y la gente me aprecia por lo que soy y no por lo que represento’
Mientras discutimos, el joven actor Eric Tinot, llega. El teléfono suena de nuevo y Mario se aleja por un instante. Tinot nos explica mientras tanto la forma en que descubrió al maestro-actor y la suerte que tiene de poder trabajar con él, aunque Mario asegura al volver, que el Teatro antes que todo es un placer y no una tarea, y hablando al respecto agrega ‘Para mí, cada espectáculo debe de ser diferente…¡Todo el tiempo ! Cualquier escena lleva una dosis de trabajo que debe resultar invisible para el espectador. Dar la impresión de facilidad es muy importante. Para mostrar la locura, por ejemplo, no es necesario padecer de ésta. En el teatro, todo resulta de un esfuerzo que se fortalece con el tiempo y la dedicación’.
Mario González ha formado a generaciones de actores –algunos, hoy en día estrellas de cine-, dentro de los cuales Vincent Perez, Olivier Martinez, Charles Berling, y Jacques Gamblin, entre otros ; no obstante, él recuerda en particular a Juliette Binoche -segunda actriz francesa en obtener un Oscar de Hollywood después de Simone Signoret- como ‘un ser humano excepcional y una actriz extraordinaria’.
En su departamento, en donde se respiran los colores de Guatemala, algo llama la atención… Es el tesoro de una vitrina repleta de máscaras de madera detrás de las cuales Mario va a transformarse de pronto y frente a nosotros, con la magia de sus personajes ; itinerantes, extraños, como llegados repentinamente de otro mundo : el suyo. Éstas, representan fantasía y creación; pero él, no habla nunca con énfasis de su trayectoria, y menos aún de sus reconocimientos internacionales (Caballero de Artes y Letras de la República Francesa, y Caballero de la Orden del Mérito de la República Italiana, entre otros) Por otro lado, yo recuerdo la noche de entrega de los premios ‘Molière’ -el equivalente de los Oscares de Hollywood en el teatro francés- ceremonia en la cual fuera nominado como el mejor artista del año por su personaje de Geronte en « Les Fourberies de Scapin » de Molière, y en donde lo acompañara el actor Daniel Auteuil.
…¿ Y Guatemala ? ¿Regresarías ? Es el país más bello del mundo, pero no podría regresar porque me siento incapaz de hacer algo evidente y eficaz por mi país. En este sentido Miguel Angel Asturias fue un profeta, él fue quien me lo aconsejó al decirme « Mario no se mueva, usted va a ayudar más a su país estando aquí y no allá »…El mundo del teatro guatemalteco te extraña. ¿Por qué no has vuelto en estos últimos años? Sencillamente, no he tenido proposiciones de mi país. Por otra parte tengo una agenda cargada, aunque la descargaría y cambiaría viajes si esto sucediera…¿Y qué opinión te merece el recuerdo del teatro en Guatemala ?..La más alta. Allí nací, allí empecé, y ese teatro me formó… ¿Y cuál es el balance de tus años entre Guatemala y Francia ?…Francia cambió mi vida, pero lo uno no existiría sin lo otro.
Mario González cree en la honestidad del ser humano como cualidad, y asegura que una de las cosas que más prefiere en la vida es ‘comer con hambre y dormir tranquilo para empezar claro un nuevo día’
Antes de volver a la oscuridad callejera del invierno enciendo mi grabadora de bolsillo y le pregunto ¿En qué piensas antes de terminar un día ?…En mi madre, responde sin dudar.

Muy Personal:

¿Tu relación con la escena ?
Es el sitio en donde mejor me siento. Es mi lugar.

¿… Y el tiempo que pasa ?
Nunca he sido un hombre tan feliz como ahora.

¿ Tu lema ?
Hoy es el último y el mejor día de mi vida.

Acerca de la literatura en los desvíos del amor




Marlon Meza Teni


Queda claro que si pudieramos definir a cabalidad nuestra ruta de emociones, seguiríamos siendo las palabras de un hombre y una mujer que se encuentran, se aman y un día se abandonan, y que además, sin el amor como glándula del tiempo que busca dejar sellos y huellas, seguramente nuestras intenciones literarias tampoco existirían…Sería una lástima, si desde la idea platónica del andrógino como ser completo y dichoso, hasta estos amores epidémicos que golpean hoy las relaciones y en los cuales el amor reparte sus lamentos y grandezas -y aún si como Roland Jaccard pensáramos que la tristeza y el amor se pueden colocar en la primera fila de las ideas adquiridas en la adolescencia o en la infancia-, no pudieramos permitirnos la arrogancia de soñar o de identificarnos a esos Casanovas, a esas Princesas de Clèves, a esos Don Juan, o Señoras de Mortsauf, Valmonts y cuántos más aún… quienes con sus desgracias magnifican y consuelan las nuestras. Podríamos empezar haciendo una suma de tristezas y lamentos del amor para por lo menos entender que nuestros organos están cargados con los vicios del desgaste, las melancolías, los desprecios, las rupturas, los celos, los remordimientos, los engaños, los fiascos, los suicidios, los incestos ; y las soledades.
Nada puede aliviar el punzante y silencioso dolor que provoca una tristeza de amor ; y bastaría con tomar el ejemplo que la mitología griega utilizó (Zeus y Apolo separando al hombre, la mujer y el andrógino) para dividir la sexualidad y la eterna búsqueda de la mitad perdida, para comprobar que la escencia sentimental del ser humano es inmutable y comprender que cuando dos seres enamorados se separan, es la naturaleza humana, el cielo y la tierra, los dioses y los hombres los que de nuevo se encuentran separados ; acto de desunión que evoca la ruptura que hizo dos seres de uno solo. La castración del cielo por Kronos, y el castigo de los gigantes que se voltearon contra los dioses. (El génesis bíblico había mostrado con anterioridad un paralelo similar, trazando el amor entre Dios y el hombre, Adán y Eva, y la unión entre el espíritu y la materia, puesto que los ángeles y las hijas de los hombres habían engendrado gigantes Nefilim que poblaban en aquel entonces la tierra después de mantener relaciones ilícitas y voltearse contra el Dios del cielo)
Cada golpe emocional posee una descarga de desilusión, y en cada una de las tristezas del amor se entrevé la separación y la búsqueda de la unidad perdida.
Lemon Incest : Veinticinco siglos después de la transgresión fatal en la obra de Sófocles, la voz rota de Serge Gainsbourg murmura : Incesto de limón/Lemon incest/deliciosa niña/mi carne y mi sangre/oh mi bebé, mi alma, mientras cada religión y cada sociedad marca sus territorios codificando prohibiciones. Los colegiales de hoy comprenden mal el horror que atrapa al personaje de Racine luego del suicidio de su madrastra. El incesto, etimológicamente In-cest : “ sin castidad ”, traza la línea entre el orden humano y el desorden animal, entre la adhesión a un sistema de valores y la pérdida de toda referencia, y mientras que la ley enuncia reglas y condenas, la invención literaria no termina de evocar las tentaciones y los lamentos, las desviaciones y sus resbalos. Edipo se ha convertido en una apelación común, y sin embargo la desobediencia a las leyes divinas trae para Sófocles (¿como resultado de la culpa ?) los horrores del incesto y la peste en Tebas. Corneille saltará sin embargo más tarde en defensa del héroe otorgándole un margen de libertad (Edipo había sin lugar a dudas abusado, y sin embargo a través de su valor y su gesto final había asumido sus faltas y salvado la virtud) ; mientras que Voltaire termina desplazando la responsabilidad del incesto, del hombre hacia los dioses, y en la tragedia que presenta en 1718 hace decir a Edipo : Dioses impíos, mis crimenes son los vuestros…
Diderot, sexagenario se pone a soñar con el relato de viaje de Bougainville después de haberse casado con su hija y haber descubierto el dolor de la separación ; el mismo Diderot, que se coloca asimismo diametralmente opuesto con sus audacias anti-edípicas.
La literatura libertina traspasa sus influencias hasta nuestros días ; y Felicia, la heroina de Nerciat, como la estirpe de los Buendía en Cien años de Soledad (Gabriel García Márquez) o la enigmática Lolita de Nabokov sirven como insuperables emblemas. Felicia, que pasea su juventud y su disponibilidad, de mansiones privadas, a castillos, encantada por las posibilidades del corazón y el cuerpo. El capítulo titulado “ L’un de plus intéressants de l’ouvrage ” la hace descubrir que su amante del momento es su padre, y que su amante de la víspera no es sino su propio hermano. Más tarde el marqués de Sade le da al incesto su fuerza transgresiva y trágica legitimándolo en la Philosophie dans le boudoir “ El incesto, ¿es más peligroso que el adulterio ? No, sin duda, porque extiende sus lazos de familia y por consecuencia convierte en más activo el amor de los ciudadanos por la patria ; ya que nos es dictado por las primeres leyes de la naturaleza…” Dos novelas cortas en los “ Crimenes del amor ” están construidas alrededor del incesto, “ Florville et Courval ” sigue las aventuras de la virtuosa Florville, criminal a pesar de todo, incestuosa con su padre y con su hijo ; mientras que el relato de Eugénie de Franval narra los amores escandalosos y triunfales de un padre con su hija. La muerte golpea por fin a Franval en un bosque oscurecido por la tempestad ; y es en esa noche de lluvia, cuando Franval se suicida al igual que Florville, que se presentan los monstruos de nuestra prehistoria íntima y cultural, los mismos que obsesionan y hacen temblar a las tragedias griegas.
Don Juan : “Todo el placer del amor está en el cambio ”… Para Kierkegaard, que comenta largo y tendido la ópera de Mozart en las Étapas éroticas espontáneas, Don Juan no es, (para hablar claro) ni una persona, ni un individuo, sino una potencia invisible, la expresión del demoníaco deseo de vivir. Es una fuerza pura, desnuda, espontánea, que va más allá del bien o del mal y que como tal, no podría estar representada o transcrita sino a través del arte más espontáneo y abstracto de todos : La música. Don Juan es “ musical ” desde una punta hasta la otra, y la música es toda entera Don Juan ; y hablar de Don Juan respaldados por el lenguaje, instrumento del pensamiento y la reflexión, es hacer – que se quiera o no- el objeto de una discusión moral. Don Juan, viene a ser por otra parte el rostro mismo del escándalo. Don Juan impugna al amor, pone en duda a Dios, discute el absolutismo real. Los lazos son evidentemente estrechos. Don Juan, así como el Valmont de las “ Relaciones peligrosas ” (mi libro de cabecera) pertenecen a esos voluptuosos que según Baudelaire, habían anticipado la Revolución. Y Roger Vailland, en un ensayo acerca de Choderlas Laclos, no duda en hacer una especie de anti-Pascal, transformándolo en un precursor de todas las luchas sociales por venir : …El seductor por sistema, el libertino, que compromete su vida eterna de la misma manera que el materialista, porque como él, es insurrecto, desafía, niega la autoridad y jura que no pedirá jamás perdón… Los Don Juan del teatro español y hasta el de Molière no son dramas psicológicos sino metafísicos. En resumidas cuentas, Don Juan es uno de esos espíritus fuertes que combate en cualquier terreno, e indudablemente en el del amor.
Albert Camus, tomará por otro lado esta misma idea, haciendo de Don Juan, en el Mythe de Sisphe un prototipo del hombre absurdo. Sin duda alguna, Kierkegaard dará al mito de Don Juan, en el Diario de un seductor, la visión más interior y más moderna. Johannes, el seductor, es un Don Juan que tendría además del personaje de Mozart, la reflexión, y como todos los Don Juan comprende la seducción como un verdadero combate singular. Johannes es de todo, salvo un vulgar seductor o un perro faldero. Él, escoge a su víctima con tiempo después de largas reflexiones y dudas al respecto : … La desgracia sucede en que no es difícil seducir a una doncella, sino más bien encontrar una que valga la pena ser seducida…Es indispensable de hecho, para que la lucha sea interesante, que el adversario esté a la altura. Johannes lleva la seducción como un verdadero combate militar, con avances y retiradas estratégicas, incluso fingidas, como la que consiste en alabar frente a Cordelia, los meritos de su novio oficial. Johannes coloca en un segundo plano la posesión física de Cordelia, porque, lo que más desea es dominar su espíritu, concretisar su victoria a través de una noche de amor que será al mismo tiempo la primera y la última, y después de la cual el seductor no dejará más que recuerdos amargos. Johannes practica la seducción como un relato, una obra de arte : …Meterse como en sueño en el espíritu de una doncella, es un arte ; salir cuando se quiere, es una obra maestra…(Hoy en día Mario Benedetti corrobora lo ya escrito aquí, en su poema “ táctica y estrategia ”… Mi táctica es quedarme en tu recuerdo/no se como ni sé con que pretexto/pero quedarme en vos…y más lejos…mi estrategia es que un día cualquiera/no sé cómo ni sé con que pretexto/ por fin me necesites…) Kierkegaard continúa en la voz de Johannes…No me empeño en poseerla, repite a propósito de Cordelia, lo que me importa es gozar de ella en el sentido artístico. Su vida, escribe Kierkegaard en la introducción del Diario encontrado de Johannes fue la tentativa de realizar la tarea de vivir poéticamente, pues Johannes busca en el fondo eternizar esa etapa amorosa que Stendhal llama la “ cristalización ”…Pero bueno, si la vida y el amor encuentran un punto en el cual se reunen, ¿ en dónde encuentra la escritura un lugar par entrometerse ? Quizás en el intervalo o en la angustia del deseo y la soledad, porque los verdaderos Don Juan no escriben ; sólo logran la literatura aquellos que aman a la Werther y según las categorías establecidas en De l’amour : “ El amor a la Werther abre el alma a todas las artes, a todas las impresiones dulces y melancólicas ”… La escritura viene después, inspirada por el vacío ; y alguien que vive en la depresión de un estado melancólico podría asegurar ¡hoy estoy demasiado enamorado para poder trabajar !.
Stendhal da vida a dos libros en el abismo de la tristeza ; dos libros que cumplen el trabajo del duelo después de haber perdido al objeto del deseo. De l’Amour trata como un ensayo, de poner una distancia entre la pasión sentida por Metilde, la pena de amor más dura en la vida de Stendhal, quien escribe Armance, (primera novela que aparece bajo el nombre de Stendhal) en veinte días, del 19 de septiembre al 10 de octubre de 1826, precisamente después del día fatal, 15 de septiembre, en que Clementine Curial, llamada Menti, le anuncia el fin de su relación. En los márgenes del ejemplar Bucci d’Armance Stendhal anota : “ este libro fue hecho en la deseperación de una caida completa ” Para decirlo con las categorías propuestas en el primer capítulo del tratado De l’Amour, el amor pasional se opone al amor físico… Mientras más enamorado está un hombre, más grande es la violencia que lo obliga a atreverse a tocar únicamente de manera fraterna, y a arriesgarse a enfadar a un ser que a sus ojos, y semejante a una divinidad, le inspira al mismo tiempo un amor extremo y un respecto extremo… Es así como la tristeza causada por Métilde le da a Stendhal eso que llama “ una virtud cómica ” : La castidad.
Escrita entre desgracias de amor, Armance transmite al lector su propia y dulce melancolía sin causa y su impotencia para entender alguna razón, mientras que las palabras actúan como una frase musical : a través de la emoción y sin ningún mensaje que se pueda adivinar.
Por otra parte, las heroínas de Balzac, de Maupassant et de Madame de Lafayette, no conocen del placer del amor, sino lo que sus sueños nocturnos y solitarios quieren concederles. Destino trágico es desde luego el de la Princesa de Clèves, pues casada con un hombre al que no ama, se enamora perdidamente del Duque de Nemours, quien perseguirá también aquellos ardores en vano…Nada puede impedirme, confiesa al seductor Duque de Nemours reconocer que usted ha nacido con todas las disposiciones para la galantería, y con todas las calidades propias para lograr la felicidad. Usted ha vivido varias pasiones, y tendrá aún más, pero yo no haré su felicidad y lo veré para otra como lo hubiese sido para mí. Tendré una herida mortal y ni siquiera estaré segura de no vivir en la congoja de los celos. Virtud clásica de la época : La princesa se retira con el alma desgarrada a un convento (!)
En la abundancia de mujeres de gran excepción nos llega Louise de Macumer, como parte de “ Las memorias de dos jovenes casadas ” del mismo y perverso Honoré de Balzac, quien luego de crecer como las otras ¡en un convento ! está demasiado enamorada como para no sucumbir a las trampas del amor; casada por primera vez con un español desesperadamente enamorado de ella, y al cual matará por exceso de exigencias ; amará sin embargo de nuevo y sufrirá los demonios de los celos sin razón, los cuales esta vez serán fatales para ella, ¡pero ! no sin antes ofrecerse las satisfacciones corporales merecidas, y luego de vivir una pasión llena, entera, y religiosa…Un salto (ignorando muchas obras de la literatura) y llegamos hasta Maupassant. He aquí pues, Jeanne, la crucificada… la Jeanne de Une vie ( ¡a leer ! si tiene la oportunidad) nacida de los caprichos inconsecuentes de un sueño. Casada con un hombre rústico y brutal, al salir apenás de un convento (!vaya cadencia ! )... Violada durante la noche de bodas descubre a pesar de todo y furtivamente los placeres de la carne durante un viaje. A su regreso Jeanne es traicionada por su tosco y descarado marido quien prefiere las formas redondas de su hermana, luego de lo cual Jeanne acrecenta una aversión definitiva por el sexo, refugiándose más tarde en el fanatismo de la maternidad, pero su hijo la abandonará también, después de robarle sus ahorros. Jeanne, aunque perseguida por la mala suerte y rechazando el duelo de sus ilusiones perdidas, terminará sola en medio de un triste sentimiento de incomprensión. Pero es imposible concluir sin recordar los infortunios de la falsa virtud en un cuento de Balzac titulado Etude de femme (Estudio de Mujer) en los que éste narra con bastante maldad los deberes de la Marqueza de Listomère y un amor burlado…
Tinta ha corrido y correra bajo los puentes, y cualesquiera que sean los dramas que sucita el amor ; nadie escapa a su propio deseo. Tampoco la literatura, y si un falso pudor pudiera servir a las inútiles excusas del desamor o a la esperanza de las emociones irrecuperables, al menos podemos hacer nuestra la frase de Cocteau que asegura que “ Puesto que sus misterios nos dejan atrás, finjamos al menos en ser los organizadores… ”

París, primavera del año 2003

Angeles Callejeros

-I-

Cuando la vi llegar
no pude creer que se trataba
de una simple causa
ni tan sólo pensar que vendría
o que estaría de frente
con la intención de cruzarnos
y nada más.

Cuando la vi llegar
se acercaba como algo parecido a un cruce
de vientos y caminos siempre bifurcados

me puse frente a ella
aunque hasta hoy
no sé si fue ella quien lo hizo
....
Si es ella quien no me deja pasar
o si yo me empeño en no dejarla huir

Cuando la vi llegar
todos los caminos empezaron
a soplar viento para un mismo lado

y no sé si la vi llegar o si ya estaba
ni si los caminos inventaron
nuevos sentidos alrededor de nosotros

nosotros, que siempre hemos estado
en el mismo lugar
esperándonos juntos y sin darnos cuenta.